Hoja verde, hoja sagrada, hoja buena

 

“La cuca preserva el cuerpo de muchas enfermedades, y nuestros médicos usan della hecha polvos, para atajar y placar la hinchazón de las llagas; para fortalecer los huesos quebrados; para sacar el frío del cuerpo o para impedirle que no entre; para sanar las llagas podridas, llenas de gusanos. Pues si a las enfermedades de afuera hace tantos beneficios, con virtud tan singular, en las entrañas de los que la comen ¿no tendrá más virtud y fuerza?”

Padre Blas Valera
Capítulo XV
Comentarios Reales de los Incas, 1615
Garcilaso de la Vega

 

[...] como el indio en nuestros días no usa otro alimento que el del tiempo de la gentilidad, por la suma escasez de carnes,
sin el uso de la coca no puede sostener el trabajo de la explotación, y su salud padece mucho. Argumento
incontestable de la necesidad que tiene de esta planta, y de la sabia economía de la Adorable Providencia, que habiendo dado a estas gentes por principal ocupación la labor de las minas, ya que les privó de las carnes y otros iguales alimentos, les proveyó de una planta que recompensase su falta. Les proveyó de la admirable planta de la coca
.

Hipólito Unanue
Disertación sobre el aspecto, cultivo, comercio y virtudes de la famosa planta del Perú nombrada Coca
Mercurio Peruano, 1794

 

En el informe mundial de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la ONU correspondiente al año 2007, se "exhorta a los gobiernos de Perú y Bolivia a que adopten medidas sin demora con miras a abolir los usos de la hoja de coca que sean contrarios a la Convención de 1961, incluida la práctica de masticarla ". Se critica también que en esos dos países se dedique la hoja de coca a fines industriales como la fabricación del mate de coca y otros derivados.

Esto ha levantado una ola de protestas, principalmente en Perú y Bolivia, países donde la práctica del chacchado o pijchado se remonta a tiempos prehispánicos. El problema lamentablemente no se reduce a la defensa del uso ritual y medicinal de una planta que ha acompañado al runa andino durante miles de años. Desde el siglo XX el fenómeno del narcotráfico crece de manera alarmante, generando profundas crisis estructurales (económico-sociales y políticas) tanto en los países productores de la materia prima, como en los países consumidores de estupefacientes. Hoy en día, 8 o 9 hojas de cada 10, son destinadas al narcotráfico, es decir, a su procesamiento y transformación en pasta básica de cocaína. Afrontar ese problema ha hecho que la hoja verde no salga indemne y que sea confundida más como causa del problema que como un bien patrimonial que debemos preservar y promover. La hoja verde es la materia prima de la droga, pero NO es la droga. El problema entonces no es la hoja, ni su uso tradicional, sino la intervención humana que la convierte en droga. Causa malestar que en el último informe de la JIFE esto aún no sea cabalmente comprendido, predominando la actitud colonialista de siempre. Algo parecido al método de la "tierra arrasada" que aconseja destruir todo para que lo malo desparezca, aun a costa destruir también lo bueno.

Se estima que en el Perú hay poco más de un millón de consumidores tradicionales, que practican el pijchado o chacchado en sus labores cotidianas. Hay una serie de estudios científicos que han comprobado las bondades terapéuticas y nutricionales de la hoja verde, lo que ha posibilitado que paulatinamente, venciendo prejuicios producidos por el etnocentrismo, las poblaciones que no la consumen tradicionalmente, la acepten a través de diferentes derivados industriales tanto alimenticios como de cosmética e higiene. El alza de los precios internacionales del trigo ha encarecido el precio del pan, por lo que el gobierno ha lanzando un programa para enriquecerlo con harina de papa dando como resultado el "papapan", porqué no hacer algo similar con la harina de coca.

El problema de fondo para los campesinos cocaleros es económico: no hallan alternativas que los animen a dejar el cultivo ilícito, amén de que deben ser sensibilizados y orientados sobre la real magnitud del problema del cual son parte. Combinando políticas soberanas que fortalezcan la identidad, el compromiso social y la salud pública, gran parte del cultivo considerado ilícito podría tener mejor destino. No se trata de poner a chacchar a legiones de ciudadanos, sino de modernizar y diversificar a través de la industrialización, el uso ventajoso de la hojita verde.

La represión al narcotráfico no debe empezar cortando el hilo más delgado (el cocalero indígena y mestizo) sino que debe ir a sus verdaderas causas: los intereses económicos de carteles internacionales que han ido corrompiendo, corroyendo y fagocitando parte de los sistemas de los estados que deberían garantizarnos orden y ley. Es en ese nivel y en el campo de la demanda en los países ricos, en donde debería incidirse más para revertir el flagelo del narcotráfico.


// Marcela Cornejo

 

10 Tesis falsas sobre la hoja de coca
Javier Trigo Pesaque
Asociación Peruana de Promoción de la Hoja de Coca

Respuesta a las tesis de CEDRO, DEVIDA y otros congraciados

1.- Apoyándose en la tesis de grado de la Sra. Q. F. Cordero afirman que “la proteína de la hoja de coca es incompleta, de mala calidad, no es asimilable y puede afectar al hígado y causar desnutrición en caso extremo”.

-      FALSO
. Es una afirmación sesgada y mal intencionada. Ningún nutricionista busca proteína en una hoja.  En ella se busca micronutrientes, antioxidantes y otros. Las fuentes proteicas vegetales se buscan en los cereales y menestras.
-      Ninguna proteína vegetal es completa; ninguna tiene todos los aminoácidos esenciales completos.  Alimentarse a base de la proteína de un solo vegetal puede significar desnutrición.
-      La tesis de esta señora Cordero es cuestionable en la medida que aisló la proteína de la h de c de todos los micronutrientes y alcaloides que son las que brindan el aporte principal para la salud y la vida.
-      Por definición, ninguna proteína vegetal es mala; puede ser incompleta pero no mala. Solo las proteínas animales, aunque con aminoácidos completos,  pueden ser tóxicas.


2.- Reconocen como válido el análisis bioquímico de la H. de C. realizado en Harvard, pero afirman que “en ella no se especifica que sea asimilable al cuerpo humano”. Ponen como ej. al pasto, tiene nutrientes pero estos no son asimilables.

FALSO. Están pretendiendo sorprendernos. Si uno lee la investigación realizada por 3 científicos de la Universidad de Harvard en 1975 encuentra conclusiones sorprendentes sobre la capacidad de asimilación de la h de c por el cuerpo humano. Incluso lanzan propuestas de la cantidad que debiéramos consumir para mejorar nuestra calidad de vida.
-      Después de estar presentes por más de seis mil años en la historia del hombre peruano, la h. de c no necesita presentación ni comprobación científica de sus bondades. No estamos hablando de un producto desconocido ni uno traído de la cochinchina. Por el contrario, la h de c  permitió al hombre andino conquistar los espacios elevados de nuestros andes. En la ciudadela de Caral (6000 años de antigüedad) se han encontrado pruebas de consumo de polvo de h de c. Su aporte particular radica en poseer alcaloides que aumentan el oxígeno celular (globulina junto a la piridina). Recordemos que las grandes civilizaciones prehispánicas, se desarrollaron por encima de los 2,500 m.s.n.m. mientras que en Europa a esa altura solo se hizo pastoreo.
Entendemos que la limitada educación escolar sobre la historia del Perú  que privilegia el conocimiento de los alimentos traídos por los europeos y poco o nada del aporte de la cultura alimentaria inca, sea parte de la causa de que muchos peruanos nos dejemos sorprender por las sandeces lanzados por fuertes intereses económicos que quieren un pueblo desinformado y malnutrido, que no mire desde adentro sus raíces andinas llenas de sabiduría y vida.
-       Como alimento, la historia nos enseña 4 formas de su consumo: 1) la hoja tierna para consumo directo en ensalada, máxima fuente antioxidante; 2) la hoja seca para el chacchado o acullico, junto con la cal o llipta para aprovecharla mejor como fuente energética, nutricional y sobretodo, sus benéficos alcaloides: 3) la hoja seca, tostada y molida como fuente directa altamente asimilable de nutrientes y energía; se le puede agregar la llipta o cal; 4) la hoja seca en infusión, el mejor digestivo, buen quemagrasa y antidepresivo (tres tazas al día recomienda el Dr. Bolo). Los antecedentes históricos de estos usos demuestran que la h de c provee de nutrientes básicos y otros que aún desconocemos pero que son ampliamente benéficos al ser humano y nos señalan el derrotero a seguir en la investigación.

-      Revisar bibliografías: MAMACOCA por Anthony Henman (ver amplia bibliografía aquí citada); Revistas Opción Ecológica  # 11; Harina de Coca en el Tawantinsuyo por el Dr. Ciro Hurtado (inédito); Carta del Dr. Roger Ramos Aliaga a CEDRO  (12-01-06)

3.- “La h  de c  solo es un energético que quita el hambre"

-      FALSO. Si fuera verdad que solo es energético, nuestros campesinos serían enfermizos y no podrían trabajar las 14 horas diarias como lo hacen en la puna y lugares inhóspitos para muchos limeños. Los obreros mineros no podrían trabajar sin máscaras en el aire enrarecido de los socavones. Por ejemplo, si la reemplazáramos por el energético café, nuestros campesinos no podrían terminar sus horas de trabajo y terminarían afectados de los nervios. La h de c brinda las calorías y los nutrientes necesarios para sustentar la energía que ella misma genera. El café maltrata porque no tiene nutrientes que permitan reponer lo gastado por la energía que ha generado.
-      Si solo quitase el hambre, podríamos reemplazarla por la anfetamina y veremos que a los pocos días, nuestros campesinos no podrían ni levantar su arado para trabajar debido a que esta droga le quita el hambre pero no alimenta.

4.- “La h de c no tiene vitamina D, por lo tanto su calcio no es asimilable”

-        FALSO. Pretenden sorprendernos. La vitamina D se obtiene del sol. Es la única vitamina que el cuerpo humano puede sintetizar.
-      No se ha hecho análisis de vitamina D a la h de c. Presumimos que sí la contiene en tanto se la seque al sol.
-      Para que nuestro cuerpo asimile calcio que no proviene de los alimentos (pastillas) necesita  que venga acompañado de vitamina D y otros componentes más. Así y todo no siempre es asimilable y puede afectar los riñones.

5.- “No hay interés empresarial en desarrollar su industrialización ni en el público por adquirirla”.

-      FALSO. Resulta que ahora saben lo que los peruanos queremos.
-      Actualmente existe expectativa dentro del empresariado naturista por desarrollar alimentos enriquecidos con harina y extractos de coca. Si DIGESA y DIGEMID se deciden de una vez por todas apoyar los esfuerzos de ENACO y nuestros, el mercado puede desarrollarse a inusitada velocidad. Los beneficios de esta hoja en la salud humana son tan inmediatos que el mercado se ha vigorizado últimamente gracias a los reportajes testimoniales emitidos por la televisión nacional. Las personas que han iniciado su consumo bien orientado, se están convirtiendo en una fiel hinchada y el mejor poder marketero.

6.- “Promocionarla es peligroso  porque le hace el  juego al narcotráfico”

-     FALSO. Es una bajeza pretender mezclar dos temas diferentes.
-       El tema del narcotráfico es político y relativamente reciente. No podemos negar la importancia para nuestro país que tiene la h de c, solo porque un sector de delincuentes hagan mal uso de ella. Para combatir el alcoholismo no vamos a erradicar las plantaciones de uva o caña de azúcar. Eso sería pecar de ignorancia y dogmatismo fundamentalista.
-      Los narcotraficantes son delincuentes por tres razones: 1) envenenan a nuestra juventud; 2) contaminan tierras y ríos de nuestra selva, con los nocivos químicos importados que utilizan para elaborar clandestinamente la droga; 3) hacen perder miles de nutrientes necesarios para nuestras población malnutrida, al inutilizar la hoja para extraer solo un alcaloide.

7.- Aseguran que “así fuera verdaderamente nutritiva existen otras opciones de calcio que no traerían tantos problemas”

-       FALSO. Es una actitud facilista, miedosa y antinacional. Es como si nos negáramos a explotar el oro porque algunas malas empresas mineras contaminan el ambiente. ¿Porqué vamos a desaprovechar la mejor fuente de micronutrientes que nos ha brindado la naturaleza?  El héroe nacional, Dr. Hipólito Unánue la calificó como el ARCHITONICO DEL REINO VEGETAL. Nuestra experiencia de varias décadas y la bibliografía hasta hoy desarrollada solo habla de su valores positivos cuando es utilizada en sus formas tradicionales. No hemos encontrado un solo trabajo serio en su contra. Peruanicemos el Perú. Sepamos lo que tenemos para estar orgullosos de lo nuestro. La cultura alimentaria andina es parte de nuestra identidad nacional.

8.- “Los productos con coca, señalan, quitan el hambre y eso es nocivo para nuestros niños”

FALSO. Es importante que nos preocupemos por el apetito de nuestros niños y también por su nutrición diaria. En ese sentido hay que iniciar una campaña nacional contra la comida basura, en especial si la consumen antes del almuerzo porque eso sí les quita el apetito y le degrada su calidad de vida.
-      Enriquecer nuestras comidas con harina de coca significa potenciar nuestra alimentación diaria. La coca satisface los requerimientos nutricionales básicos y permite educar nuestro apetito a las horas rutinarios de nuestras comidas. Como es  alimento muy asimilable la coca nutre y regula el apetito voraz y desmedido.

9.- “La h de c es cocaína, es una droga nociva”.

-      FALSO.
Es una satanización sin fundamento. Diferenciemos la h de c de cocaína tanto en sus orígenes como en sus formas de usos y efectos. La h de c no es droga. es un alimento nutritivo y con efectos medicinales tanto por la impresionante asimilación de su gran cantidad de nutrientes como por las cualidades de sus 14 (o más) alcaloides que a decir, de la nutricionista Maritza Vera,  cada uno de ellos tiene comportamiento medicinal.
-      La cocaína no es dañina por sí misma. Diferenciemos su uso médico del de droga estupefaciente.
-      Por definición, el alcaloide cocaína es anestésico y analgésico. Consumido en su forma integral con la hoja, la cocaína se degrada con la saliva y se convierte en benzoil ecgonina, el mismo que actúa como energizante.
-       Aislado el alcaloide puro cocaína, su comportamiento depende de la forma de uso. Veamos.  Uso Médico: aplicado como inyección en la dermis para anestésico local o como toques coagulantes para cortar hemorragias quirúrgicas. Uso como estupefaciente: es vía nasal pulmonar o intravenosa, donde la cocaína va directamente al cerebro dañando las vías nasales o piel y provocando una situación de falsa euforia y excitación. El uso médico es legal y tenemos los peruanos que pagar el derecho de patente a los laboratorios norteamericanos. El uso y comercialización como estupefacientes está penado mundialmente y merece nuestro total repudio.

10.- “La coca utilizada para el narcotráfico está contaminada por los agroquímicos”.

FALSO .
Esta afirmación  conlleva la afirmación falsa de que todos los productores cocaleros trabajan para el narcotráfico y eso es un insulto. Existe efectivamente, productores que está aplicando agroquímicos importados (es negocio redondo para las transnacionales) y esa producción debemos rechazar por tóxica. Es ENACO el que debe orientar y canalizar el cultivo orgánico y ecológico para seguir contando con una tradicional y óptima hoja de coca .

09-03-06

Fuente:
Boletín "Desde los suburbios" N° 1
Qosqo, 20 de mayo de 2006
Suburbio Comunicaciones

Qosqo.Perú


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Coca: la planta sagrada

Boletín "Chirapaq", Año 3, N° 7-8, 1991

 

La coca: 4 mil años de antigüedad
Fernando Cabieses Molina
(p. 5)

La coca tiene 4000 mil años de antigüedad en el Ande y, a pesar de todas las persecuciones, sigue formando parte de la cultura autóctona.

Por una razón o por otra; por razones religiosas, mágicas, higiénicas, médicas o antropológicas, la coca ha sido perseguida y ha sido defendida.

Defensores y abolicionistas, como bien dice Mayer, tienen una utópica imagen de sí mismos como "defensores" del indígena frente a la agresión, frente a la explotación, frente a la opresión de la civilización occidental. Los que proponen la abolición de la coca se sienten salvadores del habitante andino porque pretenden liberarlo de las lacras de su propia cultura. Desde luego liberarlo supone "blanquearlo", supone hacerlo menos indígena, menos autóctono. Supone que es un niño indefenso que necesita protección contra sí mismo. Supone revalorar al hombre andino con criterios foráneos, e "integrarlo" a la Nación Peruana como individuo, pero no como cultura total. Esto puede parecer razonable dentro de determinados círculos. Puede ser deseable, lógico y plausible, pero no necesariamente está justificado dentro del respeto a los derechos humanos y a la libre determinación de los pueblos y de las culturas.

Por otro lado, quienes defienden el derecho del hombre andino a continuar usando la coca, defienden automáticamente el derecho de la cultura andina dentro de una visión quizás idealista y utópica. Un respeto pluralista intercultural que estamos muy lejos de alcanzar. Y al adoptar esta posición tolerante y benévola respecto de otras tendencias, de otros conceptos estéticos, morales y sociales, corren el riesgo de contribuir a la proliferación y supervivencia de quienes explotan al indígena a través de la coca, de quienes promueven el uso de la coca fuera de los controles sociales y culturales que canalizan su uso normal y de quienes llevan el uso de este estimulante fuera de sus cauces legendarios y tradicionales, contribuyendo a la desintegración social de otras culturas.

Este es el grave dilema socio-político. Siempre que en el choque de culturas la coca pudo ser utilizada como elemento de dominación, se produjeron abusos: La coca se ha usado por largos siglos para mantener sumisos y humillados a los trabajadores andinos. La coca se ha usado por cientos de años para negociar el salario, para crear dependencia, para acentuar la opresión. La coca se ha convertido en herramienta del cruel binomio opresor-oprimido que caracteriza nuestra sociedad, simplemente porque la importancia cultural que tiene para los usuarios la convierte en instrumento de explotación.

Cuando quien escribe estas líneas era aún un estudiante de medicina y comentaba los ataques indiscriminados que se hacían a la coca fue anatematizado por la Cátedra de Farmacología de nuestra más notable Universidad, a través de uno de sus miembros, quien expresaba:" En todos los países civilizados del mundo la coca está rigurosamente prohibida. Se le considera como droga tóxica y peligrosa. La droga terrible y prohibida para los habitantes de EE:UU: es, según Cabieses y Monge, conveniente y saludable para el nativo peruano".

En realidad, lo que estaba sucediendo era una mera afloración, disfrazada de ciencia, del complejo cultural opresor-oprimido que en muchos aspectos ha caracterizado el dualismo de la sociedad peruana. Es lo que todavía permite afirmar a muchos que solamente existe pensamiento mágico entre los indígenas del Ande y no entre la clase dominante; es lo que todavía hace decir a los más recalcitrantes que el analfabeto [no] pueda tener un pensamiento político responsable; es lo que permite afirmar que el indio es ocioso y antisocial y que es el único responsable de sus propios males. En fin, es la base sociológica que permite legitimar las relaciones de poder que originan privilegios en unos y dependencia en otros. Es lo que permite condenar el hábito de la coca entre los andinos, con un vaso de whisky en una mano y un cigarrillo en la otra.

Realmente, lo único que dije y sin sospechar la fuerte oposición que iba ocasionar, fue lo siguiente: "Mientras que no existan pruebas definitivas que condenen contra toda evidencia el uso de la coca por los andinos en la Cultura, el hablar de vicio, degeneración y leyes de control es, sencillamente, una afirmación sin base científica... " Sin tomamos el trabajo de encontrar pruebas científicas suficientes para apoyamos, es muy fácil echarle la culpa a la coca, y al indio que la consume, del estado de abandono en que se encuentra nuestra raza andina. Esta reacción no es sino el deseo de escapar a la realidad de nuestros propios errores".

El tema, por tanto, no me es ajeno. Vengo escribiendo sobre ello desde que era estudiante de medicina. Y lo que dije en 1945 lo tengo que seguir repitiendo: sobre la coca no sabemos mucho. Y casi todos los que dicen que saben, simplemente no saben que no saben, o no son lo suficientemente humildes para decir que no saben


Testimonios
(pp. 6-7)

"Me quita los dolores ... "
Serafina Rojas *

"Chaqcho** mi coquita a pesar que mis hijos no quieren, porque es bueno para mí. Me quita las penas y los pensamientos tristes. Cuando tengo el estómago hinchado y la boca llena de saliva amarga, chaqcho mi coquita y se me pasa. Cuando no lo hago, me da flojera, sólo tengo sueño y pesadez.

No sufro de ninguna enfermedad, ni siquiera de las enfermedades de las mujeres y, a todos mis hijos, los he tenido en mi casa con partera. Aquí cuando estoy con mis hijos y hacemos fiesta, yo amanezco sanita pero ellos ya están borrachos y durmiendo

La coquita sirve para curar encantos y leer la suerte pero yo no sé hacerla. Mis hijos Celso y Feli, saben; pero ellos viven en mi pueblo. Cuando ellos están aquí, nos juntamos a chacchar y conversar sobre nuestra vida. A mis otros hijos no les gusta porque dicen que se ve mal en Lima; pero algunos de mis nietos me compran porque saben que es bueno para mí.

Aquí venden caro, escondido. En mi pueblo todo el mundo lo compra porque es necesario para el trabajo. Allá llevan la coquita de San Francisco."

*De San Francisco de Pujas, Vilcashuaman, Ayacucho; 91 años, madre de seis hijos, radicada en Lima debido a la violencia.
** Chaqchar: masticar elaborando el bolo con las hojas de coca.

 

"Así aprendí a consumir coca"
Marina Manrique Sobrevilla

"La coca da fortaleza a uno. Con la coca se hace cualquier cosa con más intensidad y fortaleza, sino el cansancio llega pronto. Adonde sea que se vayan con la coca, se va fortalecido.

La coquita es como una amiga. Te acompaña -sabe acompañar- en la tristeza, en el hambre, e incluso en la cólera sabe apaciguar.

Te cuento que una amiga llamaba a su coquita "amante". Esto casi la llevó a pelear con su esposo. Un día, ella buscaba su bolsa de coca: "no han visto a mi amante" "¿dónde está mi amante?", decía ante sus hijos sin saber que su esposo estaba todavía en casa. Muy sorprendidos los hijos y el esposo, murmuraban: "¿amante?". Antes que la situación se ponga fea, el supuesto amante se dejó encontrar: ¡Era su coca!. Vaya amante! Entonces ella dijo aliviada: "¡Ah, acá pues estaba mi "amante", a lo cual profirió muy amargo el esposo, "para ti hasta la coca es amante, carajo!". La amistad de la coca con uno, es así pues; cada uno la llama de distinto modo.

Yo consumo porque estoy acostumbrada. Lo hago desde que falleció mi padre. Mi orfandad me hizo sufrir mucho. Los señores para quienes trabajé me hacían consumir coca para aguantar la faena.

Al morir mi padre, mi madre me separó de mi hermano: a él lo envió a Pisco, y a mí me envió con unos señores de San Jerónimo, en Junín. Niña huérfana, sin apoyo de mis familiares, me hacían cuidar vacas. Cuando mi padre vivía, jamás permitió que caminara descalza; ahora, sin él, sin nadie, descalza y maltratada. Pero no solamente cuidaba las vacas, sino también me hacían trabajar cortando y desgranando el maíz.

Como esto lo hacíamos de noche, hasta muy tarde, nos hacían consumir coca para mantenemos con energía. Algo que no olvidaré son las heridas de mis pies, que eran producidas por caminar descalza sobre los restos de tallo del maíz o trigo, que quedan como estacas en el suelo. Yo lloraba mucho.

Sólo el cariño de una viejita que, algunas veces, me daba algo de comer y de su coquita, me supieron confortar".

 

"Para nosotros representa la Madre Tierra ... "
Rumi Huma *

"Para nosotros los Kollas y la mayoría de los criollos (descendientes de españoles, italianos, árabes, etc.) que habitamos en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca y Tucumán, del Noreste de la Argentina, las hojas de coca son ingredientes espirituales y materiales dentro de la religión, cultura, alimentación, salud, economía y trabajo. Por una ley nacional aprobada en 1988 los habitantes de dichas provincias no pueden ser reprimidos por el uso y consumo convencional de las hojas de coca.

La chacchamos tanto mujeres como varones, la mayoría de los pastores, agricultores, obreros de construcción, guardianes públicos y privados y en menor proporción docentes, estudiantes secundarios y universitarios e intelectuales y políticos.

En Salta y Jujuy, en los estadios, durante un partido de fútbol profesional, la mayoría de las personas chacchan hojas de coca con bicarbonato.

Para nosotros la coca representa la madre naturaleza, por ello dentro de las actividades religiosas se denomina Mama Coca. Se coquea antes de iniciar el trabajo, cuando se inaugura una casa, un negocio; en un velatorio se coquea y se queman hojas para que el difunto tenga buena vida; los mineros chacchan en la mina. Antes de iniciar alguna tarea, se le ofrendan hojas de coca a la Pachamama.

Desde el punto de vista espiritual, mental y físico, lo vemos como algo normal chacchar. Mi abuela Ambrosia Tito Vargas de 92 años, coquea 100 gramos cada tres días y es activa y fuerte físicamente para su edad.

La sociedad argentina que está representada por el Parlamento Nacional, aprobó una ley nacional en 1988 para evitar discriminaciones y represiones absurdas que atentaban contra los Derechos Humanos y la libertad de Culto de las personas y pueblos.

El coqueo está aceptado en la conciencia de los habitantes de la región Kolla. Igualmente se conoce la diferencia que existe entre las hojas de coca y la cocaína".

* Poblador de la Región Kolla de Argentina


La visión de un español del sigo XVI
(pp. 14-15)

Bernabé Cobo, sacerdote jesuita, llegó al Perú en 1597. Recogió informaciones de los viejos amautas, aprendió el quechua, el aymara. Viajó por Qosqo y Puno registrando la flora, la fauna del país con interés científico. En 1653 terminó su libro: "Historia del Nuevo Mundo". De él hemos extractado las líneas que le dedica a la coca. Cobo nos ofrece la visión de un español en los primeros años de la dominación en donde testimonia los beneficios de nuestra hoja sagrada.

La Coca

En este reino del Perú no hay cosa más conocida que la coca, cuyo trato es de los gruesos y de mayor ganancia que hay en las Indias y con que no pocos españoles se han hecho ricos. Es la coca una mata no mayor que los manzanos enanos de España, de hasta un estado en alto; su hoja, que es la que tanto precian y estiman los indios, es del tamaño y talle de la del limón ceutí y a veces menor. Da una frutilla colorada, seca y sin jugo, tamaña como pequeños escaramujos, que sólo sirve de semilla. Plantaban y cultivaban antiguamente la coca los naturales del Perú a manera de viñas, y era de tanta estimación su hoja, que solamente la comían los reyes y nobles y la ofrecían en los sacrificios que de ordinario hacían a los falsos dioses. A los plebeyes les era prohibido el uso della sin licencia de los gobernadores. Mas, después que se acabó el señorío de los reyes Incas y con él la prohibición, con el deseo que la gente común tenía de comer de la fruta vedada, se entrego a ella con tanto exceso, que viendo los españoles el gran consumo que había desta mercadería, plantaron otras muchas más chácaras de las que antes había, especialmente en la comarca de la ciudad del Cuzco, cuyos vecinos tuvieron en un tiempo su mayor riqueza en estas heredades; porque solía rentar cada año una buena chácara de coca más de veinte mil pesos.

El uso desta hoja desta manera: délla, majada, hacen los indios unas pelotillas como un higo, y éstas traen de ordinario en la boca, entre el carrillo y las encías, chupando el zumo sin tragar la hoja; y afirman que les da tanto esfuerzo, que, mientras la tienen en la boca, no sienten sed, hambre ni cansancio.

Se planta y beneficia en esta forma: Cogen la frutilla del árbol por el mes de marzo, que es cuando está más sazonada, y la ponen a pudrir donde no le dé el sol, y luego hacen almácigo della, que llaman cochas; de allí la trasponen en la chácara y plantan en ringleras, apartada no más de un pie una mata de otra, haciendo calles derechas de pie y medio de ancho. Cada cuatro meses se coge la hoja, y en catorce meses cuatro veces; y otras tantas se ha de desherbar la chácara, porque, como es tierra muy húmeda, crece luego la yerba [y] si no cogen la hoja en llegando a sazón, se cae del árbol y nace otra.

Cúranla deste modo; en cogiéndola, la echan debajo de techado en una pieza limpia y regada, donde ésta una noche, y otro día la ponen a secar al sol tendida en unas esteras. Sécase en dos o tres días, y después la ponen a la sombra hasta que se humedezca un poco, para que no se quiebre al encestalla. Luego la meten en unos cestos largos y angostos, llamados chipas, que hacen de cañas grandes hendidas y cubren con las cáscaras de las mismas cañas, que con como badanas pequeñas, y las lian con unas sogas hechas de unas cortezas de un árbol llamado pancho, que son muy correosas. Nacen de ordinario estas cañas y árboles de que se hacen las chispas, en las mismas tierras que la coca. Pesa la hoja que lleva cada chipa dieciocho libras, y cuatro la chipa, que vienen a ser todas veintidós. Es la hoja de la coca muy delicada y dáñase con facilidad, la dañada se dice desechos, y estos son de todas maneras: unos nacen de llover y no haber sol para secarse el día que se echa la hoja en las esteras, con que se para un poco negra; llámase este desecho quimbe. Otro es cuando, habiéndose de secar el día siguiente al que se cogió, por no hacer buen tiempo, se deja dentro de la casa sin ponerla a secar, ésta, si es de dos días arriba, se pone amarilla y se llama coca caynada. Otro desecho es si estando encestada no se puede aviar y sacar a la Sierra y tierra fría, por no haber en qué; porque, una vez encestada, no consiente la detengan en el valle y tierra caliente, que también se pierde, y se llama detenida. Hase de tener gran cuidado de que no se moje, porque, en mojándose, se daña como le haya dado algún sol. También es desecho la coca que ponen al sol cuando es muy rico, porque se arruga y vuelve negra, a la cual llaman caspada. La perfecta es la que, después de seca, queda con su color verde, tiesa y lisa. Finalmente, es la yerba más delicada que se puede imaginar, porque le daña aire, sol, agua y humedad.

Su temperamento es caliente y seco, con muy buena estipticidad; mascada de ordinario, aparta de los dientes toda corrupción y neguijón, y los emblanquece, aprieta y conforta. A mí me sucedió, que llamando una vez a un barbero para que me sacara una muela, porque se andaba y me dolía mucho, me dijo el barbero que era lástima sacarla, porque estaba buena y sana; y como se hallase presente un amigo mío religioso, me aconsejó que mascase coca por algunos días. Hícele así, con que se me quitó el dolor de la muela y ella se afijó como las demás. El zumo de la coca conforta el estómago y ayuda a la digestión; quita toda la ventosidad y mal de ijada. Los polvos desta hoja, tomados de ordinario y que a dos partes dellos se eche una de azúcar, son contra la asma o ronquera de pecho. La semilla de la coca tomada en sahumerio, dicen los indios que estanca todo flujo de sangre de narices; y el cocimiento della, bebido con miel de abejas y yerba buena, aprovecha a la relajación del estómago y contra los vómitos. El cocimiento de la hoja bebido de ordinario, vale contra las cámaras, deseca las llagas y las mundifica; los polvos, mezclados con sal y clara de huevo, consolidan y aprietan toda fractura y disolución de huesos; y hechados en poca cantidad en la úlceras, las desecan y encaran; y el mismo efecto hacen en las llagas de los disciplinantes, como el polvo del arrayán. Finalmente, entra la coca, por su estipticidad, en los vinos y cocimientos estípticos, y hace su confortación como los demás constipantes y confortantes.


Plantaciones prehispánicas de coca en la costa*
María Rostowrowski de Diez Canseco
(p. 16)

Documentos inéditos de archivos y bibliotecas, todos ellos muy tempranos, mencionan la existencia de cultivos de coca a lo largo del país, en una franja eco lógica costeña que iba de norte a sur en determinada altura.

La primera noticia sobre la existencia de cultivos de esta planta en un ecología especial de la costa, la tuvimos de un importante documento del Archivo General de Indias de Sevilla, según la cual diversos grupos étnicos se disputaban la posesión de chacras de coca en la región de Quivi, en el río Chillón, departamento de Lima.

Conocemos otros documentos sobre la existencia de cocales en las vertientes del Pacífico en tiempos prehispánicos y, de norte a sur, corresponden a la región de Trujillo en Sinsicap, al valle alto de Chancay y el último a Ica, sin contar los datos dispersos para Barranca y, por el sur, hasta Arica.

Es posible que la coca en el antiguo Perú haya tenido varios centros de origen y expansión. El uno selvático, que subiera desde las vertientes orientales de los Andes, y el otro venido a través de una corriente de influencias norteñas hacia el sur, y que antes de volverse un cultivo fuera un mero trueque ...

... Yacofleff indica que los hallazgos arqueológicos demuestran el uso muy antiguo de la coca en el litoral, las momias conservan, entre sus ajuares funerarios, unas pequeñas bolsas que contienen coca. El mismo autor encuentra que en la cerámica Nasca y en la Mochica existen diversas representaciones de la práctica de masticar coca.

No faltan vasijas prehispánicas en las que figuran individuos masticando lo que se supone fuese coca. Qtto Klein, describe una escena que reproduce un ceramio Mochica, se trata de personajes de alta jerarquía celebrando una ceremonia bajo un cielo nocturno, mientras un sacerdote guerrero invoca la divinidad, los demás siguen el acto ritual masticando coca. En algunas piezas de alfarería Nasca hay personajes que tienen una bola en la boca, que se traduce a modo de protuberancia en la cara y que por lo tanto, indica el uso de algún masticatorio.

*Fragmento

 

 

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Links:

Coca e imagen del indio en la obra de Hipólito Unanue (estereotipos raciales en las últimas décadas del régimen colonial peruano) - José A. Lloréns

"El talismán del diablo". La Inquisición frente al consumo de coca (Lima, siglo XVII) - Ana Sánchez

Coca: Apuntes críticos sobre investigaciones recientes - Baldomero Cáceres

Coca: Tradición y promesa - Baldomero Cáceres

Comunidad Tawantinsuyu


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Videos:

I Foro Internacional de la Hoja de Coca - Lima, abril 2005


Coca: Cultura, Patrimonio y Alimento - Producción: Angel Romero

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Coca Kintucha - Jaime Saul Rodriguez



Hoja verde de la coca
- Miki Gonzales con Rosita del cusco

 

Chacchando mi coca - Yolanda de Carhuamayo

 

 

 

 

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